miércoles, 23 de julio de 2008

Prehistoria de Villa Caballero V: se van los años 60


                                  Terminando la década del 60 un Timoteo Caballero ya mayor (en la foto el primero de la izquierda) sueña con un barrio que considera legítimo y justificado por el tiempo de trabajo en esas arenas, ya que está asentado allí desde fines de la década del 30...sin embargo mantiene un prolongado litigio por la ocupación de las mismas con el terrateniente con el que limita el predio de la finca quien considera que Caballero ha ocupado un espacio de su patrimonio.
Aún con la decadencia y posterior desaparición del Rancho Grande, la quinta, como sabemos, siguió siendo un lugar que frecuentaban algunas familias para acampar en sus vacaciones veraniegas y de ese pequeño grupo de visitantes permanentes surgen las primeras casas del lugar que se construyen en acuerdo con Caballero bordeando el membrillar.
A estas pocas y originarias viviendas establecidas en la quinta, sobre comienzos de los años 70 se le sumarán las restantes generando desde ese momento el conjunto de 72 viviendas existentes hasta la actualidad en el barrio.  
 




Prehistoria de Villa Caballero IV: después del Rancho Grande

El periódico mensual Aires Marinos, en el Nº 14 año II de abril de 2007, publica un artículo acerca de los comienzos del balneario Monte Hermoso en el que se menciona a Don Timoteo Caballero y su establecimiento el "Rancho Grande".
En la nota periodística se alude a éste como un bar donde "no faltaban las cervezas y las comidas típicas de Dinamarca" (recordemos que los Svarren eran puesteros del lugar y que Caballero hablaba fluidamente el idioma danés) pero también como a un lugar donde un grupo de familias solían acampar durante sus vacaciones marítimas.
Con el cierre del bar, cuyo apogeo se produce durante la década del 40, la principal actividad de Caballero parece radicar en el cuidado y forestación del sitio, dando lugar a la
plantación de membrillos aún recordada por los lugareños.  
El paraje, en el que algunos amantes de la vida campera y la pesca deportiva encontraban tan amable refugio era mencionado hasta finales de los años 60 como "la quinta de Caballero".

Después del Rancho Grande entonces queda la quinta y allí unas pocas familias, otrora acampantes y de gran amistad con Don Timoteo, construyen las primeras casas de playa dentro del predio. 
Hasta fines de la década del 60 eran muy pocas las existentes y menos aún la posibles de divisar para aquellos que pasaban por el camino costero (la costanera este de aquellos tiempos) ya que la protección de tamariscos del frente sur a lo largo de todo el predio, gran protectora para los días de tormentas, lo impedía. 
Durante comienzos de la década del 70, Caballero resigna la plantación para producir el desarrollo del barrio que es bautizado con su nombre: Villa Timoteo Caballero.          

lunes, 21 de julio de 2008

pescadores deportivos


Una intensa actividad en la villa, la pesca deportiva se mantiene a través de las distintas generaciones. Los pioneros, en muchos casos padres abuelos o bisabuelos de los actuales pescadores, encontraron en la finca bastante alejada del movimiento del centro del balneario, el lugar sencillo e ideal para dar rienda suelta a su pasión...



La "quinta" Caballero

Un primer médano de playa cercano al Faro Recalada alejado del centro montermoseño, un predio de aproximadamente una hectarea y media forestado gracias al intenso trabajo de este pionero Don Timoteo Caballero que convierte con su esfuerzo y durante décadas un médano en un vergel. Protegido de las tormentas del sur y de los calores del viento norte se fue convirtiendo en un lugar ideal para pescadores deportivos amantes de la vida campera.

viernes, 18 de julio de 2008

Prehistoria de Villa Caballero III: el "Rancho Grande"

Lejos del glamour del Hotel Balneario Monte Hermoso, conocido como Hotel de madera e identificado por su suntuosidad y elegancia, las playas que rodeaban al Faro Recalada inauguran las estancias veraniegas de muchas familias provenientes de la zona que las erigen con naturalidad como primer balneario popular montermoseño. En su mayoría inmigrantes de procedencia europea y residencia campera que disfrutan con sencillez del encuentro con la naturaleza, la familia y los amigos. 
Don Timoteo Caballero instala allí, en un médano cercano al faro y rodeado de tamariscos el "Rancho Grande" un establecimiento de servicios de playa, una proveeduría, un bar con una pista de baile que funciona con intensidad durante las décadas del 30 y 40 y que constituye probablemente el primer parador de playa de la zona.
Junto con esta instalación, muy frecuentada por la comunidad danesa, Caballero, un español conocedor del trabajo de la tierra, desarrolla una plantación cuyo diseño contempla tamariscos como cortina de vientos en todos sus frentes y varias hileras de membrillos en el interior que albergan en su centro un pequeño viñedo.


La revista "Inclusiones" de la Biblioteca Popular Monte Hermoso publicó varios reportajes a los pioneros de la ciudad, los primeros pobladores, entre ellos, el que figura aquí abajo. Dos personas muy representativas de la comunidad montermoseña, Erna Svarren de Larsen cuyos padres fueron puesteros de Caballero en la quinta mencionada y su esposo Roar Larsen, carpero y primer guardavidas de M.H., cuentan que se conocieron siendo muy jóvenes en el Rancho Grande.



                                           Roar y Erna fotografiados por Inclusiones

En la siguiente filmación fechada en 1928/29 en el barrio porteño de Recoleta titulada "Escenas en el mar" se aprecia el tipo de instalación de los Hoteles-balneario de la época destinados a un público de alto poder adquisitivo: el Hotel Monte Hermoso conocido como Hotel de Madera:




En caso de dificultad para verlo click en: https://www.youtube.com/watch?v=FBZX0gT2cbQ

Prehistoria de la Villa Caballero II



En épocas de cuatriciclos, 4x4, teléfonos satelitales y delivery al instante resulta difícil imaginar la llegada a la playa por los años 30. 
Los dos relatos que aquí se postean pueden servirnos de ejemplo de los esfuerzos de aquellos tiempos


Adelina Crisci y Lily de Nielsen dejaron testimonio, en la revista Inclusiones publicada por la Biblioteca Popular Monte Hermoso, de sus primeras experiencias playeras en la zona del Faro. 

Las dos carpas que anteceden al Rancho Grande, y el mismo, como servicio de playa, bar y pista de baile, que instaló don Timoteo Caballero, es recordado por ellas.


Publicado por la revista Inclusiones de la Biblioteca Popular Monte Hermoso en su sección de reportajes a los primeros pobladores. 

jueves, 17 de julio de 2008

Timoteo Caballero y un clásico de otros tiempos: el juego de bochas en la playa

Timoteo Caballero en una foto de los años 60

La prehistoria de Villa Caballero




Como en toda prehistoria los principales elementos que intervienen en su construcción resultan restos. Objetos, como algunas fotografías o los membrillos y parras que sobreviven en los patios de algunas casas dando cuenta de la antigua plantación. Testimonios orales, relatos que quedaron escritos y fueron publicados por el periodismo local en diversos medios o por la Biblioteca Popular en sus reportajes a pioneros. 
Trozos de memoria personal y colectiva arman este relato histórico con la única intención de preservar al pasado del olvido:

Durante la década del 30, quizás en 1937, Timoteo Caballero, un inmigrante español de origen vasco que hablaba danés (probablemente por haber trabajado en los campos de la zona)  se establece en ese primer médano de playa cercano al Faro Recalada que hoy ocupa Villa Caballero. 
Nacido sobre finales del siglo XIX, Timoteo Caballero encarna la figura típica del inmigrante europeo arribado a la Argentina a principios del siglo XX, con ansias de progreso y buen vivir. Luego de emplearse como trabajador rural en los campos de la zona y quedando en gran relación con la comunidad danesa para quienes trabajó, se establece en las proximidades del Faro Recalada dando inicio a la formación de una quinta de membrillos y vid, cuyo destino incluyó el acampe turístico, y al "Rancho Grande", la proveeduría con pista de baile y oferta gastronómica en la que abundan los platos típicos dinamarqueses. 
Desde la instalación del Faro, inaugurado en 1906, las playas que lo rodean se erigen como ineludible lugar de encuentro marítimo, de descanso de verano, para muchas familias de la zona. Llegar al mar implicaba para ellos un intenso y laborioso viaje a campo traviesa.  Como puede leerse en los medios gráficos consultados, el relato de los primeros pobladores da cuenta del enorme esfuerzo que implicaba llegar al mar para los veraneantes de aquellos años tempranos, y el Faro Recalada servía de exclusiva referencia, como a los navegantes para quienes fue destinado, alumbrando caminos y noches de vacaciones playeras.
Poco antes del festejo del centenario, en diciembre de 2005, el diario La Nación publica una nota sobre el faro montermoseño que titula "Un cíclope moderno que ilumina las playas de Monte Hermoso". 
En ella se menciona la importancia del lugar también como asentamiento de los primeros pobladores, tal el caso de Timoteo Caballero. 
En la referida nota puede leerse: 

"El Faro Recalada a Bahía Blanca [tal su nombre completo] es también muy significativo porque en torno de él se empiezan a levantar las viviendas de los primeros pobladores de Monte Hermoso", explicó Claudio Bunge, guía de las visitas a este sitio histórico."  

En el siguiente enlace la nota completa:
//www.lanacion.com.ar/766715-un-ciclope-moderno-que-ilumina-las-playas-de-monte-hermoso