jueves, 17 de julio de 2008

La prehistoria de Villa Caballero




Como en toda prehistoria los principales elementos que intervienen en su construcción resultan restos. Objetos, como algunas fotografías o los membrillos y parras que sobreviven en los patios de algunas casas dando cuenta de la antigua plantación. Testimonios orales, relatos que quedaron escritos y fueron publicados por el periodismo local en diversos medios o por la Biblioteca Popular en sus reportajes a pioneros. 
Trozos de memoria personal y colectiva arman este relato histórico con la única intención de preservar al pasado del olvido:

Desde la instalación del Faro, inaugurado en 1906, las playas que lo rodean se erigen como ineludible lugar de encuentro marítimo, de descanso de verano, para las familias que habitan los campos de la zona. Llegar al mar implicaba para ellos un intenso y laborioso viaje a campo traviesa en los que debían trasportar todos los enseres y alimentos necesarios a la estancia. Como puede leerse en los medios consultados, los relatos directos de los primeros pobladores dan cuenta del enorme esfuerzo que implicaba para ellos veranear en el mar en esos tiempos tempranos del siglo XX  y el Faro Recalada al servir de imprescindible referencia para llegar al destino da nacimiento a las playas polulares de MH. 
Durante la década del 30 del siglo pasado, la historiografía indica 1937/38, Timoteo Caballero, inmigrante español de origen vasco que hablaba danés (idioma aprendido por haber trabajado en los campos de la zona)  se establece en ese primer médano de playa cercano al Faro Recalada que hoy ocupa Villa Caballero. Nacido sobre finales del siglo XIX, Caballero parece encarnar la figura típica del joven inmigrante europeo que arribando a la Argentina a mediados del siglo XX, muestra en su ansia de nuevos horizontes, el deseo de progreso por fuerza de trabajo. Luego de emplearse como trabajador rural en los campos de la zona y quedando en gran relación con sus empleadores, la comunidad danesa, construye el "Rancho Grande", una proveeduría con pista de baile y oferta gastronómica, en la que abundan los platos típicos dinamarqueses y da inicio a la plantación que convertiría en quinta de membrillos y vid a la que ampara de las tormentas marítimas con un frondoso frente de tamariscos.  

Poco antes del festejo del centenario de su instalación, en diciembre de 2005, el diario La Nación publicó una nota sobre el faro montermoseño titulada "Un cíclope moderno que ilumina las playas de Monte Hermoso", en ella se menciona la importancia del lugar también como asentamiento de los primeros pobladores. tal el caso de Timoteo Caballero, tal como puede leerse a continuación
"El Faro Recalada a Bahía Blanca [tal su nombre completo] es también muy significativo porque en torno de él se empiezan a levantar las viviendas de los primeros pobladores de Monte Hermoso", explicó Claudio Bunge, guía de las visitas a este sitio histórico."  

En el siguiente enlace la nota completa:
//www.lanacion.com.ar/766715-un-ciclope-moderno-que-ilumina-las-playas-de-monte-hermoso


 

1 comentario:

Unknown dijo...
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